lunes 13 de julio de 2009

1.

23 de junio de 1933.

Hablábamos sobre nuestras aficiones diabólicas. Le dije que me gustaba ir con Henry y Eduardo al mismo cuarto de hotel (¡no con los dos al mismo tiempo!) ... Mi confesión repercutía en él, revelaba secretos. Un pacto secreto, irónico, de semejanza entre los dos. Me despedí de él con un beso filial, pero mis sentimientos no eran los de una hija. Bruscamente inclinó la cabeza y me besó en el cuello.
Me alejé por el pasillo hacia mi habitación sin saber que él me miraba...
A la mañana siguiente no podía levantarse de la cama. Estaba desesperado. Lo envolví con mi alegría y mi ternura. Por fin deshice sus maletas mientras él hablaba. Y prosiguió con la historia de su vida. Trajeron las comidas a la habitación. Las horas pasaban velozmente. Yo también hablaba. Conté la historia de los azotes. Cuando describí cómo me distancié para ver la ordinariez de la escena, papá quedó atónito. Nuevamente, el suceso parecía tocar un resorte interior de su propia naturaleza. Por un instante me pareció que no escuchaba, que estaba absorto en el sueño de lo que había descubierto, como suele sucederme a mí.

Pero entonces dijo:
-Eres la síntesis de todas las mujeres que he amado.
Me miraba constantemente

-Cuando eras una niña, tus formas eran tan bellas. Me encantaba fotografiarte.
Permanecí todo el día sentada al pie de su cama. Me acariciaba el pie. Entonces preguntó:
-¿Crees en los sueños?
-Sí.
-Tuve uno que me asustó. Soñé que tú me masturbabas con dedos enjoyados y que yo te besaba como un amante. Sentí terror por primera vez en mi vida. Fue después de la visita a Louveciennes.
-Yo también soñé contigo.
-Mis sentimientos hacia ti no son los de un padre.
-Ni los míos los de una hija.
-Qué tragedia. ¿Qué haremos? Acabo de conocer a la mujer de mi vida, mi ideal, y resulta que es mi hija! Ni siquiera puedo besarte como quisiera. ¡Estoy enamorado de mi propia hija!
-Todo lo que sientes, lo siento yo.
Después de cada frase, sobrevenía un largo silencio. Un silencio espeso. Frases tan sencillas. No nos movíamos. Yo le respondía con extraña ingenuidad y franqueza.
-Cuando te vi en Louveciennes, me sentí hondamente perturbado. Lo observaste?
- Yo también me sentí perturbada por y he tenido mucho miedo.
-No permitamos que el miedo nos vuelva reservados el uno con el otro. Y mi miedo era mayor, Anaïs, desde que me di cuenta de que eres una mujer liberada.
-Yo ya estaba poniendo los frenos.
-He sentido entonces celos de Hugo.

Papá me pidió que me acercara. Estaba tendido de espaldas y no podía moverse.
Déjame besar tu boca.
Sus brazos me rodearon. Vacilé. Me atormentaba un torbellino de sentimientos, deseaba su boca, pero tenía miedo, sentía que estaba por besar a un hermano, pero estaba tentada… aterrada y excitada. Estaba tensa. Sonrió y abrió la boca.Nos besamos, y ese beso desató en mí una ola de deseo. Estaba tendida a través de su cuerpo y con mi pecho sentí su deseo, duro, palpitante. Otro beso. Más terror que placer. El placer de algo innombrable, oscuro. Él, tan hermoso: divino y femenino, seductor y cincelado, duro y suave. Una pasión dura.
Debemos evitar la posesión . Pero ay, deja que te bese. Acarició mis pechos y los pezones se endurecieron. Yo resistía, me negaba, pero mis pezones se endurecieron. Y cuando su mano me acarició me derretí. Pero una parte de mí seguía estando dura y aterrada. Mi cuerpo cedía a la penetración de su mano, pero yo resistía, resistía el placer. Me resistía a mostrar mi cuerpo. Sólo descubrí mis pechos. Tímida y renuente, a la vez estaba trastornada de pasión. Quiero que goces . Goza, goza.
Sus caricias eran tan hábiles, tan sutiles, pero yo no podía, y para escapar, fingí que sentía. Nuevamente me tendí sobre él y sentí la dureza del pene. Se destapó. Lo acaricié con la mano. Se estremeció de deseo. Con extraña violencia me quité la bata y me tendí sobre él.
Toi Anaïs! Je n’ai plus de Dieu!
Su cara estaba en éxtasis y yo, frenética de deseo de unirme a él… me retorcía, lo acariciaba, me aferraba a él. Su espasmo fue tremendo, de todo su ser. Se vació por completo en mí... y mi entrega fue inmensa, con todo mi ser, aunque con un miedo en el centro que reprimió el espasmo supremo.
Entonces quise dejarlo. En alguna región remota de mi ser aleteaba un sentimiento de repugnancia. Y él temía esa reacción en mí. Quería escapar. Quería dejarlo. Pero lo vi tan vulnerable. Me parecía terrible verlo tendido de espaldas, crucificado y a la vez tan potente… irresistiblemente atractivo. Y recordé que en todos mis amores ha habido una reacción de rechazo… que siempre he tenido miedo. No lo ofendería con mi fuga. No lo haría después de los años de dolor que le había provocado mi rechazo anterior. Pero en ese momento, después de la pasión, tenía que ir a mi habitación, estar sola. Esa unión me había envenenado. No era libre para disfrutar su esplendor, su magnificencia. Una sensación de culpa pesaba sobre mi placer, me agobiaba, pero no podía revelárselo. El era libre , mayor y más valiente que yo. Podía aprender de él.


¡Al fin sería humilde y aprendería algo de mi padre!





De "Incesto" ( Anais Nin)



A saber:
Eduardo, primo (y amante) de Nin;
Hugo, esposo (cornudo consciente) de Nin;
Henry, ¡¡Miller!! (amante y ,quizás, gran amor de Nin)
y papá...biológico y ausente desde que Nin era una nena, devenido en amante ardiente, cuando ella tenía treinta y pico de años.

Ufff....


Anais Nin

2.

En fin, cité lo anterior porque debíamos aclimatarnos... lo que viene es del mismo calibre.
El incesto me pasa entre asco,rechazo y curiosidad. Será que es el "cómo", lo que me llama tanto la atención.
Cómo a través de ciertos relatos ( ficiticios, reales o dudosos, como lo que acabamos de leer) cómo es posible que , a través de ellos se manifieste un placer abierto, espontáneo y radical de un encuentro sexual con un padre, una madre, un hermano, una hija…

Pienso en el caso, aún resonante, ocurrido en Mendoza. El incesto, generalmente asociado a sometimiento . Un padre abusando de su hija, desde que esta es pequeña... accediéndola carnal y sistemáticamente.... ¿ y qué pasa con ella? ... llegar á un punto en el que el sometimiento le guste? ¿su papá terminará convirtiéndose en su macho? ¿y qué pasa por la cabeza de ese hombre cuando, ya abusar de su hija no es suficiente entonces procura hacerlo con una de sus "hijas-nietas"....

Mierda.... ¿cómo es posible?


¿Y cuándo el consentimiento es mutuo? Lo de Anais es raro y más chocante aún.
¿Cómo es capaz de relatar con infinidad de detalles la calentura y el placer que le provoca su padre biológico, cuando la penetra?
¿es consciente de lo que dice cuando lo que dice? O, convenientemente, niega el detalle del parentesco cuando está con él?

¿…Cómo entenderlo?
¿Cómo degeneración?
¿Cómo enfermedad?
¿Cómo aburrimiento de lo cotidiano y socialmente aceptable?
¿Cómo perversión?

3.

Savage Grace, también cuenta de esto.

Lamentablemente, la historia ( basada en un hecho real) pudo dar génesis a una película interesante que no lo fue. Mediocre y vacía también restó la percepción de que los personajes estaban muy aburridos….Sobre todo la madre y el hijo...Demasiada nada en ellos, a mi parecer, mal manejada por parte del director, porque convengamos que con la nada se pueden hacer cosas atractivas, o por lo menos, estéticas....
Anyway,
Para contar la historia se sirvieron de los siguientes ingredientes:



  • Una pareja sentimentalmente rota.
  • Varias cucharadas de tiempo libre y dinero .
  • Una mujer hermosa que se mueve al límite de la provocación, hasta que se aburre y la excede.
  • Un único hijo. Drogadicto, promiscuo y abiertamente homosexual.
  • Un padre distante; un marido indiferente.
  • Una relación madre-hijo devenida mujer-hombre, incestuosa, heterosexual, homosexual.
  • Tres pizcas de pasajes soñados entre Francia y España.

  • Mezcló, dejó en reposo y agregó abundante

  • Triangularidad
  • Hermetismo
  • Decadencia
Espolvoreó :
  • Fatalidad
Cocinó.

Finalmente sacó del horno solo dos imágenes que, aún, me dan vueltas y rescato como mediana y altamente impactantes:

medianamente... Porque una noche, luego de una cena pacata y super formal, la madre le pide al hijo, de unos diez años, que por favor les lea en voz alta. Ya es tarde y él solo accede porque es su madre quien se lo pide. Entonces ella trae un libro, abre la tapa y todos leemos “Justine” en primer plano. ¡Ja! Eso ya fue provocador...

La otra escena, es la que provoca el desenlace fatal.
Unos minutos antes se me había ocurrido cambiar de canal y hacer un poco de zapping porque, la verdá, la película ya me estaba embolando demasiado...pero entonces, cuando vuelvo a Cityvibe (altmente)la veo montando a su hijo en un sillón de pana marrón y nos escucho decir, al unísono: ¡noooooo! ¿Solidarizándonos con nuestras buenas costumbres? Lo que me deja pasmada no es la situación en sí misma (que era esperable desde que vi que el detalle de la película rezaba " particular relación madre-hijo que provocó escándalos en la alta sociedad americana de los setenta") sino cómo ella- actriz, Julianne Moore- plasma en un gesto ( que dura pocos segundos) todo lo que aquella mujer habría sentido en ese momento .... Algo así como: ¿¡qué estoy haciendo, cómo llegué hasta aquí?! ...Entonces se lleva la mano a la cara, avergonzada, porque cae en la cuenta de lo que está pasando y su rostro cambia a algo así como " caramba, esta vez me excedí" , entendiendo que ya es un poco tarde para volver atrás.



Increíble... esos dos gestos, brevísimos, pudieron más que las casi dos horas que duró la película.