Un hilo extensible. Invisible.Va estirándose cada vez más, hasta llegar al límite para luego aflojar y así volver a extenderse, progresivamente, otra vez.
Pero frío- calor, dilatación-contracción hará que la fibra se debilite hasta cortarse, de manera definitiva.
Sin embargo, cuando parece que va a ocurrir, cuando parece que va a cortarse, el hilo cede otra vez .
Cada dos meses vuelve, inexplicablemente, a morir. Muerte bimestral. A veces tri. Murió. Porque acumuló amor hasta llegar al borde de sí mismo. No lo tenía planeado. Perdió el control y sintió. Sintió hasta que rebalsó. Lo quería (pero) no lo quería.
El amor se desbordó en odio. Deseperanza.Dolor.
Todo, todo.
Volcó hasta vaciarse. Hasta que nada quedó, entonces murió.
Estiró llenó rebalsó vació murió.
Y luego el silencio.
Y luego la ausencia.
El péndulo del reloj. Tic tac .Va y viene y va hasta que una mano lo detiene y no va... ni viene.
Stand by.
unpluggedesconectadoffline.
Apagado.
Entonces: la mano que detiene el péndulo registra la hora de la partida, del no estar más.
Muerte no programada pero muerte esperada. Muerte, de ningún modo, deseada.
Entonces, cada dos meses, duelo. Y cuando, casi, está hecho (entonces) ocurre....
Cada vez que la muerte retorna arrastra consigo a las anteriores . Así se convierte en una bola que va aumentando su tamaño. Que va doblando el dolor. Que va multiplicando el tiempo de duelo... Que va dilatando lo que (entonces), probablemente, ocurra: El milagro.
La vuelta...la resurrección.-


