martes 23 de febrero de 2010

De tango casi nada

Él dijo:
"I´m gonna get a pig.
I´m gonna make the pig fuck you.


I want the pig
vomit in your face,
and i want you to
swallow it .


I want the pig to die
while you fuck him,
then go behind it
and smell its dying forts"



No se en qué pensaba ,hace diez años atrás, cuando vi ésta película y dije que estaba en mi top ten. ¿O será que diez años atrás yo era muy diferente? ...quizás.

Me quedé con gusto a rancio....Me quedé con mal gusto.

Luego que terminó me puse a buscar info y comentarios en la red. A penas empiezo a escribir el título en google aparecen, asociadas, las palabras "manteca" "mantequilla" o "escena manteca": El plato fuerte, cuando el protagonista sodomiza a su compañera utilizando manteca, a modo de lubricante.

Más allá de que la historia en sí es bastante berreta, el mostrar escenas fuertes que generaran polémica y tenerlo a Marlon Brandon como protagonista fue suficiente publicidad como para despertar interés de seguidores, cinéfilos o curiosos de la década del 70, tratando de encontrar una sala donde la proyectaran, ya que fue censurada en casi todos lados.
Quizás demasiado erótica, explícita y anal para la época.

Ésta vez nada me llamó la atención, salvo la estética y cierta sensación de melancolía especialmente cuando los personajes se re-descubren para alejarse, en un club de baile y suena el tango (del Gato Barbieri) que ayuda a poner un título a la trama. Por lo demás, las interpretaciones son malas, los gruñidos por palabras o las palabras (por las palabras) están sobre-actuados...¿Qué es lo que la gente ve en ésta película?

Dos tipos convergen en el mismo departamento ofrecido en alquiler. Él la dobla en edad y acaba de enviudar, por eso las lágrimas, el aspecto lastimoso y descuidado del comienzo, cuando parece caminar sin rumbo; Ella, actriz amateur, clase alta y open minded.
Se encuentran en dicho departamento y luego de tres líneas (y un par de miradas ¿sugestivas?) terminan teniendo sexo. Después del revolcón parece haber un acuerdo, tácito, para volver a encontrase allí. La clave es no saber nada del otro (ni siquiera el nombre). Quizás porque a Marlon no le convenía que ella supiera que además de viejo choto y decadente había heredado unos cuernos y un hotelucho de su esposa suicidada+ unas hemorroides y un par de venéreas adquiridas en una guerra (como termina revelándole al final).
En fin: así se van sucediendo una serie de encuentros hot en el departamento, que se muestra vacío, sucio y una luz naranja, filtrándose por las ventanas. Cojen. Cada tanto un par de dialoguetes chotos. Ella se muestra en tetas, a veces completamente desnuda, mientras él y su cara de pobre tipo (mezclado con galán venido a menos) denotando violencia (verbal o física) hacia ella. Deja en claro que se sirve de la mina para romper con su larga cadena de frustraciones.
Así, hasta que la cosa parece no desembocar en nada y un día él desaparece y ella llora, y al siguiente se le aparece peinado y limpito para decirle todo junto y volver a empezar entonces ahí es donde viene la escena en la que irrumpen en el salón de tango (con el tema que muchos conocemos). Luego de tomar un par de tragos, como espectador, uno duda si están en pedo (o quieren hacer de cuenta que) y se meten en la pista mientras se desarrolla una competencia de baile y burlan a los participantes que parecen maniquíes danzantes (otra vez: la estética se roba todo). Entonces ellos, re-locos, se tiran al piso y boludean hasta que los sacan al carajo mientras él se baja los pantalones para mostrarle el culo a un jurado almidonado.
Ya en la calle ella toma distancia de él que insiste y la sigue, la sigue, la sigue, la sigue y la sigue hasta que llegan a la casa de ella que, de repente, no quiere verlo más y (entre gritos, locura y alcohol ) termina sacando un arma del cajón y lo mata.
End of the story.

Así y todo: ¿Será que tiene un no se qué?
Y sí... sino cómo me explico que vaya a volver a ver Último tango en París después de cenar.-

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